Tres horas después de dar a luz a mi segunda hija, mi suegra me abofeteó en la habitación del hospital frente a toda la familia. —Otra niña no vale nada para esta familia —escupió, mirando la cuna de mi bebé como si fuera una desgracia. Mi esposo no levantó la voz. Solo sacó el teléfono, llamó a seguridad y después abrió un sobre con transferencias por millones de pesos… documentos que revelaban por qué ella odiaba tanto a mis hijas.
PARTE 2 Los agentes de la Fiscalía llegaron al hospital antes de que Mariana pudiera alimentar a Lucía por segunda vez. Eran dos. Trajes oscuros, carpetas bajo el brazo, voces…




