En 1960, BAM tenía 26 agencias distribuyendo estos autos. Vendieron 322 unidades año. Para 1968, BAM ya era una marca consolidada y ese año lanzaron el modelo que los pondría en la cima. El AMC Javelin llegó a México el 1 de abril de 1968. Este fue el primer muscle car accesible para los mexicanos. Motor de seis cilindros con 155 caballos de fuerza, frenos de disco, suspensión mejorada, radio Mfm, asientos deportivos.
Pero BM lo ensambló, lo mexicanizó. Las versiones mexicanas tenían interiores completamente originales, modificaciones en los motores, acabados exclusivos y un precio que, aunque alto, muchas familias aspiracionales podían alcanzar. El Yavelin fue un éxito rotundo. Entre 1968 y 1973 se produjeron más de 5,000 unidades.
Pero la historia no termina ahí. Bam comenzó a competir en rally y no solo competir, ganar. En competencias de rally nacionales, el equipo de Bam se enfrentó a marcas europeas legendarias como Lancia y a gigantes como Ford. El BM American Rally se convirtió en el auto que todos querían. No era solo transporte, era un símbolo de orgullo nacional. Y llegó el momento cumbre.
A principios de los años 70, el BAM American dominó el mercado interno. Para 1972 se convirtió en el líder de ventas en la categoría de compactos. La participación de mercado de BAM llegó al 25%. Déjame repetir eso. Una de cada cuatro personas que compraba un auto compacto en México elegía BAM.
Entre 1972 y 1973, uno de cada cuatro autos compactos vendidos en México era un American de Bam. Volkswagen, Ford, General Motors, todos estaban detrás. En Bim incluso tenía un eslogan que decía todo, cuando no se es una empresa famosa, se tienen que hacer mejores automóviles. Y lo cumplieron. Llegaron más modelos. El Gremlin en 1974, el Pacer, el Rally AMX, cada uno con modificaciones mexicanas, cada uno pensado para las necesidades reales de los conductores mexicanos.
Pero lo que vendría en 1981 sería la cumbre del orgullo automotriz mexicano. En 1981, VAM hizo algo que ninguna otra automotriz en América Latina había logrado. Diseñaron un auto desde cero, bueno, casi desde cero. Los ingenieros tuvieron una idea brillante. Tomaron la parte trasera hatchback del BAM Rally y la soldaron al chasis más largo del BAM American.
El resultado fue un auto que no existía en ningún otro mercado. Un hatchback de lujo, disponible en dos y cuatro puertas, versiones 610 y 620. El proceso era artesanal, cortar y soldar a mano. Esto hacía la producción lenta y costosa, pero el resultado era único. Internamente lo llamaban código 90, pero necesitaba un nombre para el mercado.
Hicieron un concurso entre los empleados de BAM. El nombre ganador fue obvio, Lerma, en honor a la planta de motores que había hecho posible el sueño mexicano. El 30 de noviembre de 1980, durante el horario estelar, cuando se transmitía la película Love Story en televisión, se presentó el BAM Lerma. El eslogan de BAM en 1980 era el sueño posible y lo era.
El Lerma equipaba el motor mexicano de 4.6 L con 132 caballos de fuerza. Transmisión automática Chrysler Torque Flight de tres velocidades. Interiores de lujo con asientos tapizados exclusivos, aire acondicionado, rines de aluminio. Era un auto de lujo mexicano, diseñado por mexicanos, para mexicanos. El primer año se vendieron 1853 unidades.
No eran los números del American, pero para un auto de lujo completamente nuevo era respetable. Y el lerma tuvo un momento de fama internacional. apareció en la película francesa l’Operation Corn Beef de 1991, compartiendo créditos con el actor Jan Reno. Entre 1960 y 1983, BAM produjo en total 272,366 vehículos en su planta de Vallejo.
Cada uno de ellos llevaba ingeniería mexicana, cada uno representaba empleos mexicanos, cada uno era una pequeña victoria contra la dependencia extranjera. México había demostrado que podía tener su propia industria automotriz, pero febrero de 1982 estaba a la vuelta de la esquina. Antes de seguir, si este video te está sorprendiendo, dale like ahora mismo.
No cuesta nada, pero le dice al algoritmo que este tipo de historias vale la pena contarlas. Ahora, dime algo en los comentarios. Si Bam hubiera sobrevivido, ¿crees que hoy México tendría una marca automotriz propia compitiendo a nivel global? Te leo porque lo que viene ahora explica por qué eso nunca pasó.
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