Para entender qué mató a Bam. Necesitamos entender qué estaba pasando en México. El sexenio de López Portillo había sido un desastre económico. El país se había endeudado masivamente apostando al petróleo. Cuando los precios del crudo cayeron, México quedó expuesto. El 18 de febrero de 1982, el peso mexicano colapsó. Pasó de 26.
81 a 37.55 pesos por dólar en un solo día. una devaluación del 40% de la noche a la mañana. Para agosto, el tipo de cambio era de 48.79 pesos por dólar, una devaluación acumulada del 82%. Y el 1 de septiembre de 1982, López Portillo dio el golpe final, nacionalizó la banca e impuso control de cambios.
¿Qué tiene que ver esto con BAM? Todo. Bam era propiedad mayoritaria de Somex, la Sociedad Mexicana de Crédito Industrial. Y Somex estaba quebrada. La devaluación había multiplicado las deudas en dólares. Las empresas no podían pagar. El mercado automotriz se derrumbó porque nadie tenía dinero para comprar autos. A mediados de 1982, BAM se declaró en suspensión de pagos.
La producción se detuvo. Miles de trabajadores se quedaron sin empleo. Los concesionarios cerraron. El sueño mexicano se estaba muriendo en tiempo real, pero había una luz de esperanza. Los ingenieros de BAM seguían trabajando. Estaban adaptando el motor mexicano de seis cilindros a la nueva Jeep Cherokee Xcot que AMC planeaba lanzar en 1983.
American Motors quedó tan impresionado con el trabajo que este proyecto eventualmente influyó en el desarrollo de la cherokee que conocemos hoy. Pero ya era tarde para Bam. En 1983 sucedió algo que nadie esperaba. El gobierno mexicano no rescató a Bam. En su lugar le pagó a Renault 200 millones de dólares para que comprara la empresa y asumiera sus deudas. Sí, leíste bien.
México le pagó a una empresa extranjera para que se llevara su automotriz nacional. Renault intentó seguir produciendo. En febrero de 1984 vendieron los últimos VAM Ramblers de inventario. En total 411 unidades fabricadas en 1983, Americans básicos, Gremlins austeros, algunos rallyies. Y con eso terminó la era Rambler en México, 23 años, 272, 366 unidades producidas.
Renault comenzó a producir modelos europeos en las instalaciones de Bam, el Alliance, el Encor. Pero la magia se había perdido. Para 1987, Renault también se fue de México. Le vendió su participación a Chrysler y con eso el último vestigio de BAM desapareció. Hoy el gobierno mexicano todavía mantiene los derechos sobre el nombre y la marca BAM, pero la empresa nunca volvió a existir.
¿Qué hubiéramos perdido si Bam hubiera sobrevivido? piénsalo. Una automotriz que entendía las necesidades mexicanas, motores diseñados para la altitud de nuestras ciudades, suspensión para nuestras carreteras, precios accesibles, ingenieros mexicanos innovando. Mucho antes de que existieran Mastreta, Bull o Sakua.
Bam nos demostró que México podía fabricar autos. No solo ensamblar, fabricar, diseñar, innovar. El Blerma fue el primer auto genuinamente mexicano, un logro que tomó décadas replicar, pero la crisis de 1982 no perdonó. La devaluación del peso destruyó a miles de empresas mexicanas. BAM fue solo una de ellas. La decisión de no rescatar a BAM y venderla a Renault marcó el fin de una era, el fin del sueño de tener una industria automotriz nacional fuerte.
Algunos dirán que BAM no era viable, que sus costos eran demasiado altos, que el proceso artesanal del LERMA no podía competir con la producción en masa. Tal vez tengan razón, pero nunca sabremos qué hubiera pasado si México hubiera apostado por su propia marca. Si hubiera protegido a Bam como Estados Unidos, protegió a Chrysler en esa misma época.
Hoy cuando ves un BAM American en las calles, no es solo un auto clásico, es un recordatorio de lo que pudimos ser, de un momento en que México fabricaba autos que competían ferozmente en Rally Nacional, que le peleaban el mercado de compactos a Ford y Volkswagen, que uno de cada cuatro mexicanos elegía con orgullo cuando buscaba un auto compacto.
Pam no murió por ser mala marca, murió porque la economía mexicana colapsó y cuando tuvieron que elegir las autoridades eligieron el camino fácil, venderla a extranjeros. México tenía la marca de autos perfecta en 1967 y en febrero de 1982 una decisión la borró del mapa. Muchas gracias por ver hasta aquí.
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