Una anciana reclusa lavaba la ropa tranquilamente en el patio de la prisión cuando la criminal más temida se acercó kara, la sujetó bruscamente por la cabeza y le hundió el rostro en un recipiente lleno de agua sucia y jabón kara
Pero, de repente, una de las reclusas que durante años había soportado las humillaciones de Vanessa dio un paso al frente. —¡Ya basta! —gritó con firmeza. Otra interna se colocó…





