Por un momento fui incapaz de abrirlo.
Finalmente respiré hondo y levanté la solapa.
Dentro encontré una nota.
Nada más.
Decía:
«Te escondí una promesa que hice. Lo hice porque te amo.»
Debajo había una dirección.
Y un número de unidad.
Nada tenía sentido.
Levanté la vista confundida.
—No entiendo.
La profesora Elena introdujo la mano en su bolsillo y colocó una pequeña llave en mi palma.
—Valentina me pidió que guardara esto.
La observé sin comprender.
—¿Qué es?
—Hace varios meses me habló de un proyecto muy importante para ella. Me pidió que, si algún día ocurría lo que temía, le entregara esta llave junto con la carta.
Sentí un escalofrío.
—¿Y usted aceptó?
—Porque vi cuánto significaba para ella. Me aseguró que algún día usted entendería.
Leave a Comment