Mientras intentaba procesar todo aquello, algo llamó mi atención.
Miré a mi hermana.
—¿Cómo supiste exactamente dónde estaba este lugar?
Ella permaneció en silencio.
—Nunca te di la dirección.
Sofía bajó la mirada.
Después suspiró.
—Porque yo ayudé a Valentina a organizar todo esto.
Sentí que el corazón se detenía.
—¿Qué?
—Hace unos seis meses vino a verme. Me dijo que tenía un proyecto muy importante.
Miré las cajas.
Todo había sido planeado durante meses.
—Ella utilizó parte de sus ahorros para esto. Yo me encargué del alquiler y de los trámites porque era menor de edad.
Las lágrimas volvieron.
—¿Y nunca me dijiste nada?
—Me hizo prometerlo.
Guardó silencio unos segundos.
—Decía que todavía no estabas preparada para saberlo.
Cerré los ojos.
—Tenía razón.
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