La quinta caja me produjo un miedo inmediato.
Sobre la tapa podía leerse:
«La verdad más difícil»
Dentro había un cuaderno grueso.
Comencé a leer.
Página tras página, Valentina describía consultas médicas.
Tratamientos.
Días buenos.
Días malos.
Dolores que muchas veces había ocultado para no preocuparme.
Pero también hablaba de mí.
De mis lágrimas escondidas.
De mis sonrisas forzadas.
De las veces que fingía estar tranquila.
Y entonces comprendí algo devastador.
Valentina sabía.
Sabía mucho más de lo que yo había imaginado.
Había comprendido la gravedad de su situación mucho antes que yo estuviera preparada para aceptarla.
Mientras yo me aferraba desesperadamente a la esperanza, ella había comenzado a prepararse.
Y a prepararme.
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