Con el caso armado, el fiscal coordinó el operativo.
Cuando Valeria y Leonardo bajaron del barco, fueron interceptados.
Valeria se resistió gritando que era un error.
Leonardo, al escuchar las acusaciones, se desmayó.
Ricardo fue arrestado al mismo tiempo en su consultorio.
Mateo y yo, en casa, nos abrazamos como si recién pudiéramos respirar.
—Ya pasó, abuela —me dijo temblando.
—Ya pasó, mi amor. Estás a salvo.
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