Ese mismo día, una psicóloga infantil forense, Patricia Montero, evaluó a Mateo durante horas.
Yo lo vi hablar, responder, jugar… como un niño normal.
Cuando terminó, la doctora fue tajante:
—Este niño no tiene autismo. Tiene trauma complejo por abuso sostenido. Pero cognitivamente está completamente normal… incluso es excepcionalmente inteligente para su edad.
Pidió remoción inmediata de la custodia materna.
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