Cuando el amor recibido se percibe como excesivo o cargado de sacrificio, algunos hijos sienten una deuda interna imposible de saldar. Para aliviar esa culpa inconsciente, minimizan lo recibido: “no fue para tanto”, “era su obligación”.
De esta manera, el amor deja de sentirse como un vínculo libre y empieza a vivirse como una carga. Y cuando el amor se vuelve obligación, aparece el rechazo, no por falta de afecto, sino por el peso del “tengo que”.
Leave a Comment