—Eso es precisamente lo que vamos a aclarar esta noche, Patricia. Porque para empezar, esta nunca ha sido tu casa.
Mauricio colgó la llamada de golpe, con los ojos inyectados de rabia.
—¿Qué diablos te pasa, Valentina? ¡Nos hiciste pasar la humillación de nuestras vidas! Nos retuvieron en el lobby del hotel en Madrid, congelaron las cuentas, mi madre casi se desmaya de la presión y tú aquí, muy tranquila, armando tu teatrito.
—Hice exactamente lo que dicta el protocolo de seguridad cuando alguien clona mis tarjetas y gasta 850 mil pesos en boutiques de lujo sin mi autorización —respondió Valentina, con una voz tan fría que heló la habitación entera.
Ximena soltó una carcajada llena de veneno, acomodándose el cabello.
—Ay, por favor, cuñadita. Eres su esposa. No es robo, es el fondo de apoyo familiar.
Fue entonces cuando la abogada Verónica abrió el portafolio negro, sacando un fajo de documentos sellados.
—Legalmente sí fue robo, señorita —dijo la abogada con una serenidad cortante que borró la sonrisa del rostro de Ximena—. Pero ese es el menor de los problemas de esta familia. Lo que estamos a punto de discutir implica fraude, desvío de recursos y una inminente orden de aprehensión.
Mauricio tragó saliva, sintiendo que el aire le faltaba. Nadie en esa habitación imaginaba el verdadero infierno que estaba a punto de desatarse…
PARTE 2
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