Parte 2: La puerta que no debía abrirse

Parte 2: La puerta que no debía abrirse

Lo sentía en cada fibra de mi cuerpo.

Seguí avanzando, más rápido ahora, casi sin pensar. Necesitaba respuestas, o al menos una razón para todo esto.

Llegué finalmente a la puerta del fondo.

Estaba abierta lo suficiente para ver el interior… pero solo oscuridad.

El sonido venía claramente de ahí.

Y entonces, ocurrió algo que me dejó sin aliento.

La llave… comenzó a moverse sola en mi mano.

Giró ligeramente, como si estuviera buscando algo.

Y justo en el borde de la puerta, noté un detalle que antes no había visto: una cerradura antigua, perfectamente alineada con la forma de la llave.

Sentí un escalofrío.

—No puede ser…

Era imposible que todo fuera coincidencia.

El hombre.

La llave.

El lugar.

Todo encajaba.

Mi mano temblaba mientras acercaba la llave a la cerradura.

—Si hago esto… ya no hay vuelta atrás… —pensé.

Pero en el fondo, ya lo sabía.

Nunca hubo vuelta atrás desde el momento en que acepté la llave.

Respiré hondo.

Y la inserté.

Encajó perfectamente.

Por un segundo, nada pasó.

Y luego…

Un sonido seco.

Click.

La puerta se abrió sola lentamente, revelando lo que había dentro.

Y lo que vi… no era una habitación.

Era algo completamente distinto.

Algo que no debería existir.

Y en ese instante, una voz susurró desde la oscuridad:

—Por fin has llegado…

Sentí cómo el miedo se mezclaba con una extraña sensación de destino.

Porque esa voz… no era desconocida.

Era la mía.

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