PARTE 2: LA FIRMA QUE ME ROBÓ AÑOS

PARTE 2: LA FIRMA QUE ME ROBÓ AÑOS

—No vuelvan a tocar nada. Necesitamos preservar todo correctamente.

Después señaló varias transferencias.

—Y esto puede ser todavía mayor.

Parte del dinero que Sebastián había estado desviando de nuestra empresa terminaba en una sociedad vinculada a Mariana.

Diego palideció.

—¿Mi esposa?

Seguimos la documentación.

Mariana no era únicamente la amante.

Durante casi un año había utilizado información obtenida de Sebastián para realizar operaciones relacionadas con proveedores de nuestra familia.

Entonces encontramos un correo.

Remitente: Mariana.

Destinatario: Sebastián.

“Cuando Valeria quede fuera definitivamente, Diego será fácil de manejar.”

Mi hermano dejó de respirar por un instante.

Ahora ambos entendíamos.

No éramos simplemente dos cónyuges engañados.

Éramos dos piezas dentro del mismo plan.

A las siete de la mañana regresamos al hospital acompañados por nuestros abogados.

Sebastián ya estaba consciente.

Cuando me vio entrar con la carpeta, supo inmediatamente dónde había estado.

—Entraste en mi despacho.

—En nuestro despacho —respondí.

Dejé una copia del consentimiento frente a él.

Por primera vez aquella noche dejó de actuar indignado.

Miró la firma.

Después me miró a mí.

—Puedo explicarlo.

—Perfecto.

Saqué mi teléfono y lo coloqué sobre la mesa.

—Empieza.

Su abogado, que acababa de llegar, intervino inmediatamente.

—Sebastián, no digas nada.

Sonreí.

Aquello fue suficiente.

Mariana estaba en otra habitación.

Diego entró a verla acompañado por su abogada.

No tardó ni quince minutos.

Mariana se quebró primero.

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