El colesterol puede aumentar por una combinación de genética, alimentación, actividad física y otras condiciones médicas.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran:
- Antecedentes familiares de colesterol elevado.
- Ataques cardíacos o enfermedades cardíacas a edades tempranas en la familia.
- Consumo frecuente de grasas saturadas y productos ultraprocesados.
- Falta de actividad física.
- Sobrepeso u obesidad.
- Tabaquismo.
- Diabetes.
- Enfermedad renal o hepática.
- Hipotiroidismo.
- Edad avanzada.
- Algunos medicamentos.
Los hábitos poco saludables son causas frecuentes de niveles anormales, pero una persona delgada, activa y con buena alimentación también puede tener colesterol alto por razones hereditarias.
Errores frecuentes sobre los síntomas
Esperar a sentirse mal para hacerse un análisis
El colesterol puede permanecer elevado sin producir molestias. Esperar la aparición de síntomas permite que la acumulación de placa avance sin ser detectada.
Pensar que el cansancio confirma colesterol alto
La fatiga es un síntoma muy general. Puede relacionarse con falta de sueño, anemia, estrés, infecciones, medicamentos o numerosas enfermedades.
Creer que una persona joven no puede tenerlo
Los niños, adolescentes y adultos jóvenes también pueden presentar colesterol elevado, especialmente cuando existe una condición genética o antecedentes familiares.
Confiar solo en el colesterol total
Un número total aparentemente aceptable no siempre describe todo el riesgo. Es necesario revisar por separado el LDL, el HDL y los triglicéridos.
Suspender medicamentos cuando el análisis mejora
Un resultado favorable puede demostrar que el tratamiento está funcionando. Suspenderlo sin orientación puede hacer que el colesterol vuelva a subir.
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