Cuando se lo conté a Daniela durante el almuerzo, casi dejó caer su bandeja.
—Valeria… algo no me gusta de esto.
—¿Por qué?
—Porque chicos como Alejandro no suelen hacer algo así de repente.
—Tal vez simplemente está siendo amable.
Daniela negó con la cabeza.
—Solo te pido que tengas cuidado.
Intenté ignorar sus palabras.
Pero una pequeña parte de mí sentía exactamente lo mismo.
Más tarde, mientras me lavaba las manos en el baño, Sofía apareció detrás de mí.
—Así que vas al baile con Alejandro.
No respondí.
—Disfruta tu gran noche —dijo sonriendo frente al espejo—. Porque será inolvidable.
Su sonrisa me provocó un escalofrío.
Leave a Comment