No sé cuánto tiempo permanecí allí.
Solo recuerdo que en algún momento comprendí que no podía enfrentar aquello sola.
Tomé el teléfono.
Y llamé a mi hermana Sofía.
—Sofi… necesito que vengas.
—¿Qué pasó?
—Encontré algo que Valentina preparó.
Hubo apenas un segundo de silencio.
—Voy para allá.
Llegó pocos minutos después.
Al entrar al depósito se quedó inmóvil.
Sus ojos recorrieron las cajas.
Luego me abrazó con fuerza.
—Vamos a pasar por esto juntas.
Leave a Comment