Muchas personas tienen la costumbre de mirar la hora cada vez que se despiertan durante la madrugada. El problema es que esta práctica puede generar ansiedad de manera casi instantánea.
Al observar la hora, es común comenzar a calcular cuánto tiempo queda para levantarse o cuánto tiempo se ha estado despierto. Estos pensamientos activan el estrés y dificultan volver a conciliar el sueño.
Si necesitas tener un reloj en la habitación, procura colocarlo en un lugar donde no puedas verlo fácilmente desde la cama.
3. La manta eléctrica encendida toda la noche
Las mantas eléctricas son muy útiles durante los meses fríos, pero utilizarlas durante toda la noche puede interferir con los mecanismos naturales del cuerpo.
Para alcanzar las fases más profundas del sueño, el organismo necesita reducir ligeramente su temperatura interna. Cuando existe una fuente constante de calor, este proceso puede alterarse, favoreciendo un descanso menos reparador.
Una opción más recomendable es utilizar la manta para calentar la cama antes de acostarse y apagarla una vez que te hayas acomodado.
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