Ahora bien, ¿qué puedes hacer en esos minutos críticos mientras llega la ayuda? Lo primero es mantener la calma, aunque suene imposible. El estrés acelera el ritmo cardíaco, y si tu corazón ya está sufriendo, solo lo empeora. Respira lento, profundo, y trata de conservar la compostura. Piensa en esto como tu primera herramienta de supervivencia.

Luego, si tienes a la mano aspirina, tómala. Muerde y mastica una aspirina de dosis normal (325 mg) si no eres alérgico y si no tienes enfermedades o tratamientos que te lo impidan. Masticarla hace que el medicamento entre más rápido al torrente sanguíneo. La aspirina ayuda a que la sangre circule con más facilidad, reduciendo la posibilidad de que el coágulo avance o empeore.
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