Otro factor importante es el uso de productos químicos durante la preparación del cuerpo. En funerarias o velatorios, los fallecidos son tratados con sustancias conservantes y desinfectantes —como el formol— para retardar la descomposición y mantener una apariencia digna para la despedida. Estos productos pueden ser tóxicos al contacto con la piel o los labios, especialmente si se trata de un beso prolongado o muy cercano a áreas tratadas.
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