El Patrón Rico le pagó 30 años con “Monedas viejas”, llenas de barro… Sin saber quién era…

El Patrón Rico le pagó 30 años con “Monedas viejas”, llenas de barro… Sin saber quién era…

Se quedó sentado afuera mirando las estrellas. Recordó la primera vez que llegó a esa finca. Era un muchacho. Entonces, fuerte, lleno de ganas. Don Alfredo acababa de heredar las tierras de su padre. Era joven también, ambicioso. Esteban creyó que podría crecer con él, que si trabajaba duro, si daba todo, recibiría algo a cambio. No riqueza, solo dignidad. Pero los años pasaron y don Alfredo creció, la finca creció, Esteban envejeció. Nada más. Ahora esto, al día siguiente, Esteban fue al pueblo, llevó las monedas en el bolsillo, entró a la tienda de don Ramiro, el que compraba y vendía de todo.

Chatarra, antigüedades, herramientas. Don Ramiro, ¿esto sirve para algo? Le mostró las monedas. Don Ramiro las miró apenas. Hizo un gesto con la mano. Eso no vale nada, Esteban. Son monedas viejas fuera de circulación. Tal vez de hace 50 a 60 años. Nadie las usa. Ni siquiera como recuerdo valen. Están sucias, maltratadas. Lo siento. Esteban asintió. Guardó las monedas, salió de la tienda, caminó por el pueblo, pasó frente a la iglesia, frente a la plaza. La gente lo saludaba, lo conocían, sabían quién era.

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