Los endocrinólogos suelen hacer una advertencia importante a las personas que padecen de hipotiroidismo. Las crucíferas contienen unos compuestos llamados glucosinolatos, que al masticarse o procesarse liberan unas sustancias conocidas como bociógenos.
Estas sustancias tienen la capacidad de interferir con la absorción del yodo por parte de la glándula tiroides, un mineral esencial para la producción de hormonas tiroideas. Los médicos aclaran que para que una persona sana desarrolle un problema debido a esto, tendría que consumir cantidades industriales de coliflor cruda todos los días. Sin embargo, para quienes ya tienen una tiroides debilitada, la recomendación médica es consumirla siempre cocida (ya que el calor inactiva la mayor parte de estas sustancias bociógenas) y con moderación.
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