No todo son advertencias; los médicos también destacan a la coliflor como una herramienta terapéutica y preventiva de primer orden en la dieta diaria:
Protección celular y antioxidante
Los mismos glucosinolatos e isotiocianatos que le dan su olor característico al cocinarla son compuestos azufrados que la ciencia médica ha estudiado por su capacidad para proteger a las células del daño oxidativo y por sus propiedades antiinflamatorias, las cuales se asocian con una reducción del riesgo de desarrollar ciertas enfermedades crónicas y degenerativas.
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