Los músculos necesitan minerales como:
- Potasio.
- Magnesio.
- Calcio.
- Sodio.
Si existe un desequilibrio en estos nutrientes, los calambres pueden aparecer con mayor facilidad.
Por eso las personas con mala alimentación o sudoración excesiva suelen experimentarlos más seguido.
3. Problemas de circulación
La circulación deficiente también puede influir.
Cuando la sangre no llega correctamente a ciertas zonas musculares, pueden aparecer molestias como:
- Dolor.
- Hormigueo.
- Fatiga.
- Contracciones musculares.
Esto es más común en personas que permanecen mucho tiempo sentadas o de pie.
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