Generalmente afecta las pantorrillas, los pies o las piernas, provocando rigidez y dolor que puede durar desde unos segundos hasta varios minutos.
1. Deshidratación
La falta de líquidos es una de las causas más frecuentes.
Cuando el cuerpo pierde demasiada agua, los músculos pueden alterarse y volverse más propensos a sufrir espasmos dolorosos.
Esto suele suceder:
- Después de actividad física intensa.
- En días calurosos.
- Cuando no se consume suficiente agua.
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