Cuando el corazón entra en su fase de debilitamiento final, prioriza el bombeo de sangre hacia los órganos vitales (cerebro y corazón), restando flujo sanguíneo a las extremidades. Como consecuencia directa:
-
Las manos, los brazos, los pies y las piernas se sienten notablemente fríos al tacto.
-
La piel cambia de color, adquiriendo un tono pálido, cerúleo o una apariencia moteada (livideces), con manchas de color púrpura o azulado que comienzan generalmente en las rodillas y las plantas de los pies debido a la falta de circulación periférica.
Leave a Comment