Un fenómeno fascinante que la ciencia aún estudia con detenimiento es la llamada lucidez terminal. Horas o días antes del deceso, algunos pacientes que se encontraban profundamente deteriorados o desorientados experimentan un repentino e inesperado pico de energía: recuperan la conciencia, conversan con claridad, reconocen a sus familiares e incluso piden comida.
Los científicos teorizan que este último destello podría deberse a una descarga masiva de hormonas del estrés y neurotransmisores (como el cortisol y la adrenalina) que el cerebro libera como un último mecanismo de supervivencia antes del cese definitivo de las funciones cognitivas.
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