Creyó que podía engañarla, pero ella tenía un plan que él jamás imaginó

Creyó que podía engañarla, pero ella tenía un plan que él jamás imaginó

El hombre se puso de pie y le tendió la mano.

Alejandro. Un gusto.

Andrés no la tomó.

—¿Qué hace él aquí?

—Es diseñador de interiores —explicó Marina—. Reorganicé el departamento mientras estabas en tu “conferencia”. Quería darte una sorpresa.

Lo llevó a ver el resto: dormitorio nuevo, lámparas cálidas, cuadros. Luego abrió la puerta del que fuera el estudio de Andrés: una habitación infantil pintada en tonos suaves, con cuna y un oso de peluche.

—¿Qué…? —balbuceó.

Marina se abrazó a sí misma.

—Iba a decírtelo hoy. Estoy embarazada. Catorce semanas.

El tiempo se detuvo. Andrés vio el cuarto, la cuna, el brillo expectante en los ojos de ella.

—¿Por qué no me lo dijiste antes?

—Quería estar segura. Y luego… tu viaje con Valeria.

Él palideció.

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