Mi madre eligió para mí una esposa hermosa… y muda.

Mi madre eligió para mí una esposa hermosa… y muda.

—¿Muda? —se burló, quitándose los tacones y dejándose caer en un sillón—. No. Eso fue idea de tu madre. Me pagó para fingir ser la esposa obediente que no te contradijera. Pero tengo mis propios planes.

—¿Quién eres? —susurré.

Sara caminó hasta la ventana, cerró las cortinas, y cuando habló de nuevo, su voz era de hierro.

—¿Tu madre nunca te habló de mí? ¿Ni de lo que pasó hace veinticinco años?

Negué, confundido.

—Entonces escucha con atención. Porque esta historia comenzó mucho antes de que tú nacieras… y tú necesitas saber por qué estoy aquí.

—¿De verdad crees que tu padre los abandonó? —preguntó, su mirada fija en mí—. ¿Que se fue con otra mujer, como te dijo tu madre?

—Sí —dije, con el corazón golpeando mi pecho—. Él nos dejó.

Sara sonrió con tristeza.
—No, Miguel. Tu padre jamás te habría dejado. Te amaba más que a su propia vida.
—¿Y tú cómo lo sabes?
—Porque tu padre era hermano de mi madre. Él era mi tío.

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