«Me voy a llevar cinco camiones Mercedes», dijo el hombre andrajoso.

«Me voy a llevar cinco camiones Mercedes», dijo el hombre andrajoso.

—Señor, no sabíamos que…
—¿No sabían qué? —interrumpió Villamil—. ¿Que a todos los clientes se les trata con respeto? ¡Eso se enseña desde el primer día!

Don Félix levantó una mano.
—No los corras, Rodrigo. No vine a eso. Vine a enseñarles una lección.

Y así lo hizo.
Les contó cómo, treinta años atrás, otro vendedor arrogante lo había humillado igual. Cómo llevó su dinero a otra agencia donde un joven lo atendió con respeto. Ese joven, con el tiempo, se convirtió en su socio.
—La vida premia la humildad, no la soberbia —dijo.

Los tres vendedores agacharon la cabeza.

—No los despidas, Rodrigo —repitió—, pero asegúrate de que nunca olviden esto: el próximo que entre por esa puerta vestido como yo puede ser su mejor cliente… o simplemente alguien que merece respeto.

Villamil asintió.
—Están vivos de milagro —dijo—. A partir de hoy, cada persona será atendida con el mismo respeto.

Don Félix señaló cinco unidades: tres Actros blancos, un Arox azul y un Atego plateado.

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top