Todas las familias tienen sus cicatrices, palabras dichas con ira, decisiones tomadas sin comprender el coste. Pero la sanación no puede comenzar sin el reconocimiento.
Cuando un niño saca a relucir el pasado y la respuesta es «Hice lo que pude» o «Eso no fue así», se cierra la puerta a la curación. No quieren perfección, quieren reconocimiento. Sin él, la distancia se hace mayor, llena del peso de todo lo que nunca se dijo.
Leave a Comment