Aquí viene la parte que muchos subestiman: la dieta. Aunque los medicamentos son esenciales, la alimentación juega un papel decisivo en la recuperación del estómago. Cuando tienes Helicobacter pylori, el revestimiento gástrico está irritado, por lo que ciertos alimentos pueden empeorar el cuadro.
Durante el tratamiento (y después), conviene evitar comidas picantes, frituras, embutidos, café, alcohol, refrescos y cualquier alimento ácido como los cítricos o el tomate. En su lugar, es mejor optar por una dieta suave, rica en frutas no ácidas, vegetales cocidos, sopas, pollo o pescado al vapor y alimentos con probióticos naturales, como el yogur o el kéfir, que ayudan a restablecer la flora intestinal.
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