El temor se transforma cuando recordamos desde el agradecimiento.
Cuando dejamos de proteger el dolor y empezamos a proteger el amor.
Muchas personas que no podían entrar a la habitación descubrieron que una oración sencilla cambió el ambiente. La muerte dejó de sonar a final, y el cuarto volvió a ser un lugar de serenidad.
Porque cuando la casa se llena de fe, la muerte pierde su sombra.
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