Además de las patatas fritas, la acrilamida también puede formarse en alimentos como:
- Chips o snacks industriales
- Galletas y panes muy tostados
- Churros y otros productos fritos
Por eso, tanto las industrias alimentarias como las autoridades sanitarias controlan sus niveles en ciertos productos.
¿Significa esto que no podemos comer patatas fritas?
No necesariamente. El problema no está en consumirlas de forma ocasional, sino en la frecuencia, cantidad y forma de preparación. Lo más importante es evitar aumentar innecesariamente el riesgo al almacenar las patatas de forma incorrecta.
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