Aunque exista contacto, no hay cercanía real. Las conversaciones son superficiales, los mensajes son breves, los encuentros se sienten forzados. Hay presencia física, pero no conexión emocional. Esta distancia genera una profunda sensación de soledad, porque la madre o el padre sienten que su hijo está ahí, pero al mismo tiempo está lejos. El afecto ya no fluye, y todo intento de acercamiento se encuentra con un muro invisible.
Leave a Comment