Aquí el desprecio se esconde detrás de comentarios aparentemente normales. Casi todo es cuestionado: la forma de actuar, de pensar, de recordar el pasado, incluso la manera de amar. No hay insultos abiertos, pero cada frase lleva una carga de desaprobación. Esta señal provoca una sensación permanente de estar equivocada, de haber fallado, aunque en realidad muchas veces la crítica refleja conflictos internos del propio hijo.
Leave a Comment