Se hizo pasar por una persona humilde en una cena, pero al entrar ocurrió algo inesperado.

Se hizo pasar por una persona humilde en una cena, pero al entrar ocurrió algo inesperado.

Durante el viaje, Diego no pudo ocultar su incomodidad.

—¿Estás segura de que ese vestido es apropiado? —preguntó, mirándola de reojo—. Mis padres valoran mucho la buena presencia. Este restaurante no es cualquier lugar.

Valeria sonrió apenas.

—Estoy limpia, arreglada y cómoda. No creo que el valor de una persona dependa del precio de su ropa.

Diego suspiró con molestia.

—Valeria, ahora eres mi prometida. También representas a mi familia. Trata de no hablar mucho de tus trabajos independientes. Mejor di que estás buscando algo estable. Mis padres se preocupan por mi futuro.

Ella no respondió. Solo miró las luces de la ciudad pasar por la ventana.

Por dentro, cada palabra de Diego iba confirmando algo que ella todavía no quería aceptar.

Una bienvenida llena de desprecio

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