Mi esposo cambió a nuestro bebé por el hijo enfermo de su amante. 30 días después, lloró lágrimas de sangre al descubrir mi secreto.

Mi esposo cambió a nuestro bebé por el hijo enfermo de su amante. 30 días después, lloró lágrimas de sangre al descubrir mi secreto.

El día del alta médica, Doña Leonor entró a la habitación. Su perfume francés llenó el espacio antes que su imponente presencia. Llevaba 1 sastre color crema, perlas legítimas en el cuello y esa expresión altiva de 1 mujer que había pasado toda su vida en Las Lomas creyendo que sus millones le daban derecho a despreciar al mundo entero.

Miró al bebé que dormía en la cuna junto a Valeria. Ni siquiera se acercó. Solo frunció los labios con evidente asco.

—Dar a luz a 1 criatura tan débil… qué pésima suerte para el linaje de los Castañeda. Llévenselo a la hacienda en Valle de Bravo. No quiero que esa mala sombra se acerque a mi familia.

Valeria bajó la mirada. No por sumisión, sino porque necesitaba esconder 1 sonrisa helada que empezaba a dibujarse en sus labios.

Mientras tanto, en el pasillo, Diego ayudaba a Sofía a salir del hospital con 1 delicadeza que jamás tuvo con su propia esposa. En sus brazos llevaba a 1 bebé envuelto en 1 cobija de hilo fino, bordada a mano. Lo miraba con devoción, como si estuviera cargando el futuro del imperio Castañeda.

Diego entró 1 segundo a la habitación de Valeria y le lanzó 1 mirada cargada de desprecio.
—Valeria, el jefe de cardiología ya dijo que tu hijo no va a vivir mucho. Hazte cargo de él tú sola en la finca. Yo tengo un viaje de negocios y debo llevar a Sofía a su casa para que descanse.

Doña Leonor soltó 1 risa seca.

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top