Levantó la mirada, llena de lágrimas.
—Perdóname.
Respiré profundo.
—Lo que hiciste me dolió mucho… pero te perdono.
Sus ojos se iluminaron.
—Pero algo cambió —continué—. Ya no soy la misma.
Ella asintió.
Y por primera vez, entendió.
Levantó la mirada, llena de lágrimas.
—Perdóname.
Respiré profundo.
—Lo que hiciste me dolió mucho… pero te perdono.
Sus ojos se iluminaron.
—Pero algo cambió —continué—. Ya no soy la misma.
Ella asintió.
Y por primera vez, entendió.
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