Su esposo llegó riendo al funeral con la amante, sin saber que la esposa embarazada dejó 1 trampa maestra para destruirlos frente a todos

Su esposo llegó riendo al funeral con la amante, sin saber que la esposa embarazada dejó 1 trampa maestra para destruirlos frente a todos

La iglesia entera se sumió en un caos de murmullos. 2 hombres en la tercera fila sacaron sus teléfonos de inmediato para mandar mensajes. El imperio Santillán estaba temblando.

Sebastián, perdiendo cualquier rastro de elegancia, señaló a Elena con el dedo índice, temblando de rabia.
—Mida sus palabras, señora. No sabe con quién se está metiendo. Está arruinando el funeral de mi esposa con 1 circo mediático.

—Tú convertiste sus últimos 9 meses de vida en 1 infierno de tortura psicológica —respondió Elena, dando 1 paso hacia él, obligándolo a retroceder—. Mientras tú pagabas portadas de revistas de negocios presumiendo tus donaciones al Teletón y te dabas golpes de pecho como el esposo perfecto, Lucía se marchitaba en esa mansión.

Mariana, sintiendo que perdían el control de la situación, intervino, alzando la voz con ese tono agudo y prepotente que la caracterizaba.
—¡Ya basta! ¡Una mujer embarazada con desequilibrios hormonales inventa muchas cosas! Todos sabían que Lucía estaba paranoica. Ella misma se provocó la preeclampsia con sus locuras.

Elena giró la cabeza lentamente hacia Mariana. La mirada de la madre era tan intensa que la amante retrocedió 1 paso por puro instinto.
—Las mujeres paranoicas imaginan cosas, Mariana. Pero las mujeres inteligentes documentan todo.

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top