Su esposo llegó riendo al funeral con la amante, sin saber que la esposa embarazada dejó 1 trampa maestra para destruirlos frente a todos

Su esposo llegó riendo al funeral con la amante, sin saber que la esposa embarazada dejó 1 trampa maestra para destruirlos frente a todos

El comandante Morales lo interceptó en el aire, empujándolo bruscamente contra 1 de las pesadas columnas de cantera.
—Quieto ahí, Santillán.

1 técnico del equipo forense de la fiscalía se acercó a la consola de sonido del coro de la iglesia. Conectó la memoria USB. Un zumbido eléctrico recorrió los inmensos parlantes de la catedral.

Elena cerró los ojos. Sabía lo que venía. Había escuchado esa grabación 2 días atrás en las oficinas del ministerio público. Le había desgarrado el alma, pero necesitaba que el mundo entero, que la alta sociedad que tanto protegía a Sebastián, lo escuchara.

De los parlantes surgió un sonido de estática, seguido por el ruido de lluvia golpeando contra una ventana. Era la habitación de Lucía. Y luego, la voz de su hija. Sonaba débil, rasposa, ahogándose.

—Sebastián… por favor… me quema la garganta… no puedo respirar bien… llama a una ambulancia.

Un gemido colectivo recorrió la iglesia. La hermana de Elena, Teresa, rompió en llanto inconsolable.

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