“Si su esposa lo escucha, la niña no sale viva…” El millonario volvió en secreto y lo que la empleada le rogó ver en el cuarto de su hija paralizó a todo México.

“Si su esposa lo escucha, la niña no sale viva…” El millonario volvió en secreto y lo que la empleada le rogó ver en el cuarto de su hija paralizó a todo México.

El patriarca Garza intervino, intentando mantener la compostura.
—Arturo, amigo mío. Qué sorpresa. Estamos aquí celebrando la unión de nuestras familias. Tu esposa nos ha hecho el honor de…
—Tú y yo no somos amigos, Garza —lo cortó Arturo con un tono que heló la sangre de los presentes—. Y la única unión que vas a tener esta noche es con las rejas de una celda.

Santiago Garza dio un paso al frente, arrogante.
—Mire, señor Villanueva, su hija necesita apoyo. Su esposa nos explicó lo de sus… crisis nerviosas. Solo queremos proteger el patrimonio antes de que la niña cometa una locura.

Arturo lo miró fijamente.
—Si vuelves a mencionar a mi hija, me encargaré de que tu apellido sea sinónimo de miseria en este país durante las próximas 4 generaciones.

En ese momento, las puertas principales de la mansión se abrieron de golpe. La Licenciada Montes entró acompañada de 6 agentes ministeriales armados. La élite mexicana retrocedió, ahogando gritos de pánico.

Montes caminó directo a la mesa de caoba y tomó los documentos. Los leyó rápidamente y miró a Elena con asco.
—Fraude procesal, falsificación de firmas, intento de privación ilegal de la libertad de una menor e intento de extorsión. Se acabó el juego, Elena.

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