Mientras Elena dormía profundamente, limpia y arropada en sábanas nuevas que el chofer había comprado en el pueblo, Samuel hizo 1 llamada.
—Damián, trae a todo el equipo legal mañana a primera hora. Trae a los auditores fiscales y a la prensa si es necesario. Quiero destruir a Don Eladio legalmente. Hay 1 sistema de esclavitud en este pueblo y lo voy a desmantelar.
A la mañana siguiente, el pueblo entero murmuraba. Damián, el brillante abogado de Samuel, llegó con 3 camionetas blindadas y 10 especialistas. Durante 4 horas, revisaron los papeles que Elena guardaba en 1 caja de zapatos. Fue entonces cuando Damián descubrió el giro más asqueroso de la historia.
—Samuel, siéntate —dijo el abogado, ajustándose los lentes, visiblemente perturbado—. Tu madre no le debía nada a Don Eladio. Todo fue 1 fraude monumental.
Samuel sintió que el aire le faltaba. —¿De qué hablas?
—Cuando tu padre murió, dejó 1 seguro de vida del sindicato agrícola que cubría 2000000 de pesos. Don Eladio, siendo el cacique, engañó a tu madre que no sabe leer bien. Le hizo firmar el cobro del seguro a su favor, haciéndole creer que estaba firmando 1 préstamo para enviarte a la ciudad. Eladio robó el dinero de tu padre y, además, esclavizó a tu madre durante 6 años cobrándole 1 deuda falsa, bajo la amenaza de quitarle esta casa.
El silencio en la habitación fue absoluto. Samuel cerró los ojos y respiró hondo. No iba a gritar. No iba a llorar. Iba a hacer justicia.
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