En el tribunal, su abogado habló de “un niño huérfano” y de “una abuela deteriorada”. Presentaron testimonios y una supuesta evaluación.
Pero Montúfar mostró el acta irrevocable, el informe bancario y el informe financiero.
La jueza no tardó:
“Demanda desestimada en su totalidad.”
Ese mazo sonó como un límite. Como una pared levantada con honor.
No sentí alegría. Sentí alivio… y un vacío enorme, porque nada de eso me devolvía a mi hijo.
Leave a Comment