Montúfar no se quedó quieto. Investigó.
Y apareció la verdad: la empresa de Camilo había recibido casi 800 mil dólares en dos años desde la empresa de Leónidas, bajo “honorarios de consultoría”, autorizados por Maristela como subdirectora financiera.
Ellos no estaban protegiendo a un niño. Estaban cubriendo un desvío.
Y ahora, con Leónidas muerto, querían terminar el trabajo conmigo.
Leave a Comment