El martes a las 9 en punto sonó el teléfono. Un número desconocido.
“Soy el licenciado Belisario Montúfar Quesada, abogado del señor Leónidas.”
Mi cuerpo se tensó antes de escuchar lo inevitable.
“Señora… lamento informarle que su hijo sufrió un grave accidente. No sobrevivió.”
No recuerdo cómo terminé sentada. Solo sé que Inés, mi ama de llaves de toda la vida, me sostuvo la mano mientras yo miraba al vacío. Sin lágrimas al principio, pero con un dolor tan pesado que parecía aplastarme el pecho.
Leave a Comment