—Mateo.
—Ese niño… —Mateo tragó saliva con dificultad, sintiendo que el nudo en su garganta lo ahogaba—. Leo… ¿cuándo cumple años?
—El 28 de noviembre —respondió ella de inmediato.
La sangre abandonó el rostro del millonario. Las matemáticas eran crueles e irrefutables. 3 meses de embarazo el día que firmaron los papeles en Polanco. 10 años de vida de los que se había perdido por completo.
—¿Por qué no me lo dijiste? —reclamó, uniendo la desesperación con un absurdo tono de indignación—. ¡Es mi hijo!
Elena soltó una pequeña risa que heló a los que estaban cerca.
—Te lo habría dicho si te hubieras quedado 5 minutos más, Mateo. Pero tenías un vuelo a Cancún. Tenías a Camila esperándote. Tenías tanta prisa por borrarme de tu vida que ni siquiera leíste el documento que firmaste. Te toqué el tema, te pregunté si alguna vez me habías amado. Y me llamaste infantil.
Leave a Comment