—¿Cómo que no me invitaste? —dije, con la voz quebrándose—. Soy tu padre.
—Lo sé… pero Valeria y yo decidimos que esta boda es solo para la familia… y tú ya no eres parte de la nuestra.
Sus palabras fueron como un golpe directo al pecho.
—¿Qué significa eso?
—Significa que su familia no quiere que estés aquí. Ellos están pagando todo… y tú no encajas.
“No encajas.”
Esa frase se quedó resonando en mi cabeza.
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