Antes de llegar a la mesa de registro, vi a Andrés salir del salón. Impecable, sonriente… hasta que me vio.
Su expresión cambió en un segundo.
—Papá… ¿qué haces aquí? —preguntó en voz baja, nervioso.
Sonreí, confundido.
—¿Cómo que qué hago aquí? Es tu boda. Soy tu padre.
Andrés miró alrededor y me tomó del brazo, llevándome a un rincón apartado.
—Papá… yo no te invité.
Sentí como si el tiempo se detuviera.
Leave a Comment