A la 1:30 de la madrugada, sonó el teléfono de Alejandro. Era Carmen, su abogada.
—Don Alejandro, el pozo es más oscuro de lo que pensábamos. Diego apostó millones en la bolsa y lo perdió todo. Además, la mansión de Tulum está hipotecada al 100 por ciento. Pero hay algo peor. Hace 45 días, Diego contrató un seguro de vida a nombre de Sofía por 300 millones de pesos. Cobra el doble si la muerte es por un accidente doméstico.
Las piezas del rompecabezas encajaron con una crueldad devastadora. La caída por las escaleras. La negativa a operar. La fiesta en el yate.
—Ejecuta todo, Carmen. Quítale el yate ahora mismo.
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