—No… no sé de qué me habla, don Alejandro. Usted está confundido por el estrés.
En ese momento, la puerta de la habitación se abrió. Entraron 2 agentes de la Fiscalía de Nuevo León, seguidos por la abogada Carmen.
—Diego Montalvo, queda usted bajo arresto —dijo uno de los agentes.
—¡Esto es un atropello! —gritó Diego, retrocediendo hacia la pared—. ¡Es mi esposa! ¡Fue un accidente en las escaleras!
Alejandro sacó un sobre manila y lo arrojó a los pies de Diego.
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